Selección San Valentín
Mostrando los 39 resultados
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Anillo abierto decenario milagrosa en oro – 18 quilates
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Anillo entrelazado dorado chapado en oro
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Anillo esclava chapado en oro
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Anillo Honorine – 9 quilates
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Brazalete Heritage oro amarillo – 18 quilates
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Cadena perlada plata acabado oro amarillo
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Colgante cruz filigrana – 18 quilates
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Colgante cruz románica nácar – 18 quilates
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Colgante cruz románica nácar y oro – 18 quilates
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Colgante cruz vitral – 18 quilates
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Colgante de perla en oro de 18 quilates – 18 quilates
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Colgante destello de vida aguamarina – 18 quilates
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Colgante destello de vida amatista – 18 quilates
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Colgante medalla diamante GM – 18 quilates
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Colgante rosetón chapado en oro
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Colgante sol chapado en oro
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Collar Honorine – 9 quilates
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Medalla de bautizo Virgen con Niño radiante en nácar
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Medalla de bautizo virgen ovalada nácar
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Mini corazón calado – 18 quilates
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Mini cruz románica calada – 18 quilates
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Mini stella – 18 quilates
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Pendientes Anna perla – 9 quilates
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Pendientes cruz románica nácar – 18 quilates
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Pendientes cruz románica nácar y oro – 18 quilates
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Pendientes flor de lis perlada – 18 quilates
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Pendientes gota perla oro amarillo – 18 quilates
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Pendientes Honorine – 9 quilates
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Pulsera cruz románica nácar sobre cadena malla forzada redonda – 18 quilates
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Pulsera de hilo redondo macizo – 18 quilates
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Pulsera decenario milagrosa y cruz – 18 quilates
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Pulsera Honorine – 9 quilates
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Pulsera medalla diamante – 18 quilates
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Pulsera medalla dulce madre oro – 18 quilates
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Pulsera medalla virgen con el niño radiante oro – 18 quilates
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Pulsera medalla Virgen de Botticelli oro – 18 quilates
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Pulsera rígida clásica oro – 18 quilates
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Pulsera rígida Joséphine para componer chapada en oro
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Virgen Madre nácar
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Una joya para San Valentín: oro de 18 quilates, oro de 9 quilates o nácar
San Valentín sigue siendo una de las ocasiones en las que las ventas de joyas crecen más después de las festividades de fin de año, y la elección suele reducirse a tres opciones: oro de 18 quilates, oro de 9 quilates y nácar. Estos tres materiales no tienen ni el mismo tacto, ni el mismo cuidado, ni la misma durabilidad en el tiempo. Antes de elegir una pieza, es mejor comprender qué las distingue realmente que confiar únicamente en su apariencia en una foto.
Oro de 18 quilates y oro de 9 quilates: una cuestión de ley, no de calidad
El quilate indica la proporción de oro puro en la aleación, no un nivel de calidad superior o inferior. El oro de 18 quilates tiene una ley de 750/1000, es decir, 75% de oro puro mezclado con plata, cobre o paladio según el tono deseado: amarillo, blanco o rosado. El oro de 9 quilates desciende a 375/1000, o sea 37,5% de oro puro. El tono es más pálido, pero la aleación, más rica en metales duros, suele resistir mejor los golpes del día a día en un anillo o pulsera usada sin interrupción.
Para un collar o colgante usado ocasionalmente, el oro de 18 quilates mantiene un color más intenso con el tiempo. Para una pieza usada diariamente, como un anillo de boda o una pulsera de eslabones, el oro de 9 quilates resiste mejor los pequeños arañazos sin perder su aspecto.
La nácar, un material vivo que requiere cuidado
La nácar no es un mineral sino una sustancia orgánica secretada por ciertos moluscos, ostras u orejas de mar, en capas sucesivas dentro de su concha. Es esta estructura de laminillas microscópicas la que produce su reflejo iridiscente, diferente de una joya a otra ya que ninguna concha es exactamente igual. A diferencia del oro, la nácar es porosa: absorbe perfumes, cremas y cloro, y puede empañarse si permanece en contacto prolongado con la piel después de aplicar cosméticos. Una limpieza con agua tibia, sin productos químicos, es suficiente para preservar su brillo; pasar un paño suave después de cada uso evita los depósitos que la empaña con el tiempo.
Comparar antes de comprar
- Tono: el oro de 18 quilates mantiene un color más intenso con el tiempo, el oro de 9 quilates se aclara ligeramente según la aleación utilizada.
- Resistencia: el oro de 9 quilates, más duro, es adecuado para piezas usadas continuamente; el oro de 18 quilates para joyas usadas ocasionalmente.
- Cuidado: la nácar requiere una limpieza solo con agua clara, nunca con productos químicos ni baños ultrasónicos.
- Peso en la mano: a volumen igual, el oro de 18 quilates es más denso y se siente más al usar que una joya de nácar.
Grabar una pieza para marcar la fecha
Muchas joyas se prestan a un grabado discreto: iniciales, una fecha, algunos caracteres en el interior de un anillo o en la parte posterior de un colgante. El espacio disponible es limitado, a menudo apenas unos milímetros, así que es mejor elegir un texto corto y legible que una frase completa que resultaría ilegible una vez grabada. Esta práctica transforma una pieza estándar en un objeto identificable, sin depender del tamaño o modelo elegido inicialmente.
Elegir según el uso, no solo el estilo
Una joya destinada a usarse cada día, pulsera o anillo de boda, tolera mal los materiales porosos o demasiado blandos: el oro de 9 quilates o la plata maciza resisten mejor el uso repetido. Una pieza reservada para ocasiones especiales, pendientes o colgante de noche, puede permitirse el oro de 18 quilates o la nácar, más delicados pero menos expuestos a rozamientos. Esta lógica, más que la estética únicamente, orienta una elección que perdura con el tiempo en lugar de una compra de la que te arrepientas tres meses después. Un anillo de compromiso o un sello seguen la misma regla: cuanto más permanezca el objeto en el dedo de forma permanente, más debe el metal resistir los golpes sin deformarse.