
Medalla milagrosa
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Medalla de bautizo virgen ovalada nácar
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Medalla milagrosa – 9 quilates
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Medalla milagrosa – la inmaculada concepción – 18 quilates
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Medalla milagrosa – María concebida sin pecado – 18 quilates
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Medalla milagrosa – Virgen de los Pobres – 18 quilates
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Medalla milagrosa azul – 18 quilates
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Medalla milagrosa blanca – 18 quilates
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Medalla milagrosa para grabar – 18 quilates
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Medalla milagrosa para grabar – 9 quilates
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Medalla milagrosa rosa claro – 18 quilates
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Milagrosa plata
Elegir una medalla milagrosa para un bautizo, un nacimiento o una comunión
La medalla milagrosa se reconoce por su forma ovalada y por la efigie de la Virgen María de pie, con los brazos abiertos, rodeada de la inscripción latina « Oh María concebida sin pecado, ruega por nosotros que recurrimos a ti ». Es una de las joyas religiosas más regaladas para un bautizo, un nacimiento o una primera comunión, a menudo como colgante llevado solo o asociado a una cruz. Antes de elegir un modelo, tres preguntas se plantean de manera práctica: qué diámetro según la edad del niño o el adulto que lo llevará, qué material según el uso diario u ocasional, y si hay que prever un grabado en el reverso.
Qué diámetro y qué material elegir para una medalla milagrosa
El diámetro, en función de la edad y la morfología
Las medallas milagrosas se presentan en varios diámetros, la mayoría de las veces entre 14 y 22 mm. Un modelo de 14 o 15 mm conviene a un bebé o a un niño pequeño: más ligero, no tira de la cadena y permanece discreto. A partir de 18 mm, la medalla gana en presencia y en legibilidad, una opción frecuente para un adulto o para una pieza destinada a llevarse a diario. Por encima de 20 mm, la efigie se vuelve más detallada pero el peso aumenta en consecuencia, un criterio a vigilar en una cadena fina.
Oro amarillo, oro 9 quilates, plata maciza o chapada en oro
El oro amarillo de 18 quilates (750/1000) sigue siendo la opción clásica para una medalla destinada a durar, resistiendo al desgaste diario y al agua. El oro de 9 quilates (375/1000) contiene menos metal precioso, con un tono más pálido. La plata maciza 925 ofrece una joya más ligera, adaptada a la primera joya de un niño, mientras que la chapada en oro (plata recubierta de oro) da la apariencia del oro, al precio de un chapado que se desgasta con el tiempo si la medalla se lleva sin interrupción.
- Oro 18 quilates: tono pronunciado, resistencia a la oxidación, peso más elevado.
- Oro 9 quilates: tono más pálido, menos metal precioso, peso más ligero.
- Plata 925: color blanco, mantenimiento regular para evitar el oscurecimiento.
- Chapada en oro: apariencia de oro, chapado a vigilar con el tiempo.
El origen de la medalla milagrosa: Catalina Labouré y la calle del Bac
La historia de esta medalla se remonta a 1830. Catalina Labouré, entonces novicia entre las Hijas de la Caridad, en la calle del Bac en París, relata varias apariciones de la Virgen María. En una de ellas, la Virgen le muestra una medalla ovalada y le pide que la haga acuñar con la inscripción que aún hoy figura en cada modelo. La primera acuñación data de 1832, realizada por el orfebre parisino Adrián Vachette. El éxito de la difusión es rápido, hasta el punto de que el nombre de « medalla milagrosa » reemplaza pronto la denominación original, la medalla de la Inmaculada Concepción. La capilla de la calle del Bac, donde descansa Catalina Labouré, sigue siendo hoy un lugar de peregrinación abierto al público.
Qué cadena asociar a la medalla y cómo se lleva
La medalla se lleva como colgante, lo suficientemente corta para caer cerca del cuello. Para un niño, una cadena de 40 a 45 cm con malla de eslabones o jaseron sigue siendo la referencia: estas mallas finas soportan bien un colgante ligero sin deformarse. Para un adulto, una longitud de 45 a 50 cm con malla de eslabones redonda o lima acompaña mejor una medalla de 18 a 20 mm. La elección del metal de la cadena sigue generalmente la de la medalla: oro con oro, plata con plata, para evitar cualquier contraste de tono visible al llevarla.
Grabar la medalla milagrosa: lo que hay que saber antes de elegir
Una medalla milagrosa se graba en el reverso, en la cara lisa donde no figura ningún motivo. El espacio disponible permanece limitado por el diámetro: en un modelo de 14 o 16 mm, solo caben un nombre corto y una fecha de manera legible; a partir de 18 mm, un nombre más largo o una fecha completa encuentra su lugar sin reducir excesivamente el tamaño de los caracteres. Cuanto más pequeña es la medalla, más simple debe ser la elección de los caracteres para mantener un grabado legible a simple vista.
Medalla milagrosa u otra efigie de la Virgen: hacer la elección correcta
La medalla milagrosa representa a la Virgen María sola, de pie, con las manos abiertas hacia abajo de donde salen rayos de luz. Si la efigie buscada muestra a la Virgen en otra postura u otro contexto, las medallas de la Virgen María cubren representaciones más variadas, mientras que las medallas de Virgen con el Niño convienen cuando el motivo esperado asocia a María y el Niño Jesús, una variante a menudo elegida para un bautizo. Entre estas tres efigies, el criterio de elección sigue siendo el mismo: qué imagen habla más a la persona que recibirá la joya, o qué nombre del santo patrón debe figurar en ella.